viernes, 24 de septiembre de 2010

La vida es un taxi

(48) La vida es un taxi que no hemos soli­citado; nos recoge en marcha al na­cer. El conductor va como loco y no admite que le digamos a dónde nos diri­gimos. El es quien hace nuestro destino incierto, sobre todo por su forma de circular. Pero lo peor del viaje es mirar cons­tantemen­te al taxímetro intentando calcular a cada momento lo que nos cos­tará la carrera.

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